La Coctelera

Categoría: Hyaena Hispanicus

5 Agosto 2010

Esta mañana he aprovechado para acercarme a la oficina de empleo a apuntarme al paro y a solicitar mi prestación. Imaginaba que, siendo agosto y víspera de vacaciones aquí en Alcalá, habría menos gente para solicitar trámites y prestaciones. Y así ha sido. Lo que no esperaba era que las aglomeraciones se debieran al propio sistema de tramitación.

Como las competencias están transferidas a las Comunidades Autónomas, y éstas transfieren parte de los servicios a su vez a los servicios regionales de empleo, hay no una, sino dos oficinas de empleo, ubicadas consecutivamente aunque en calles distintas, pues están en los bajos del esquinazo de un edificio. Y esto no es trivial, ya que al ser oficinas de dos ámbitos distintos, no están comunicadas entre sí. En la oficina de empleo autonómica te apuntas al paro, o vas a solicitar contratos, o cursos, o demás. En la regional pides tu prestación contributiva, no contributiva o solicitas los impresos previos. Y en ambas, por supuesto, puedes poner quejas o reclamaciones.

El sistema de ordenación de los solicitantes es el clásico coja número y espere su turno. Pero llevado a un extremo demencial: para todo hay que coger número. En la oficina autonómica, si quieres apuntarte al paro, coges un número de la letra A. Si eres una empresa y vas a recoger contratos, coges un número de la letra B. Y así sucesivamente hasta la letra F, si no recuerdo mal. Y en la oficina regional, si quieres información o recoger impresos coges el número de la letra A, si quieres pedir tu prestación coges el número de la letra B, y para otros trámites tales como poner quejas coges un número de la letra C.

Por supuesto, ambas oficinas abren en el mismo horario y ambas atienden a todos los números de forma simultánea. Si, como suele ser habitual, quieres dejar todos los trámites cerrados el mismo día, te toca andar pidiendo números en ambas oficinas, carrerita por la calle mediante. Y, por supuesto, rezar para que no se te pase ninguno. Cosa casi imposible ya que para obtener cualquier trámite en el servicio regional tienes que estar apuntado en el paro, en el servicio autonómico. Ni siquiera te dan los impresos para que los vayas rellenando mientras esperas en la otra oficina. Ni eso. Y lo peor es que no sabes que va a ser así hasta que estás allí y ves los carteles y las broncas de los funcionarios a la gente que intenta llevarse un impreso para no tener que perder más tiempo esperando turno para rellenar.

Yo he visto el percal pero he decidido jugármela y salir corriendo a pedir número en ambas oficinas en cuanto las han abierto; un total de tres números (uno para apuntarme al paro, otro para pedir los impresos, y otro para entregar todos los documentos para solicitar la prestación por desempleo). He tenido suerte y sólo se me ha pasado el número para la solicitud de la tramitación de la prestación por desempleo. Y solamente porque en su día, cuando empecé a trabajar, me pidieron en la empresa que me apuntara ese mismo día por la mañana al paro por un tema de desgravación fiscal al contratar a inscritos en el INEM. Así que ya tenían mi ficha y sólo han tenido que imprimirme la cartilla para fichar en el paro. Gracias a eso he conseguido llegar a pedir los impresos justo cuando estaban atendiendo al número anterior al mío. Por desgracia, el de solicitud de prestación ya se había pasado y he tenido que sacar uno nuevo. Sin embargo he sido lo bastante afortunada como para salir de allí con todo resuelto en el día de hoy. Y sólo después de perder tres horas de mi vida, oiga.

Sin embargo, estando allí se me ha ocurrido que estos trámites no están pensados para toda la ciudadanía, es más, creo que son bastante complicados para los más mayores. Sin ir más lejos, he tenido que ayudar a una señora a rellenar su impreso, porque la pobre, con una sonrisa avergonzada, me ha contado que estaba ahora aprendiendo a leer y escribir y le costaba mucho rellenar todo según las instrucciones. Y sé que ella no va a ser ni la primera ni la última persona analfabeta que pasa por estos trámites. Ningún funcionario se ha ofrecido a ayudarla, incluso cuando ella lo ha dicho claramente a la hora de recoger los impresos. Ningún empleado público. Tampoco han ofrecido una silla a una señora embarazada que estaba allí, con una barriga inmensa y patadas de su bebé que se veían en el vestido que llevaba, de fuertes que eran. La salita de espera era bien pequeña para todos los que estábamos allí, así que pocas sillas había para ofrecerle. Aun así un señor ya entrado en años ha ofrecido su silla a la mujer.

Entiendo que ahora mismo pasa mucha gente por las oficinas de empleo. Entiendo que no tienen que ser agradables ni las aglomeraciones, ni las constantes preguntas sobre los mismos temas. Pero lo que no entiendo es esa falta absoluta de empatía con la gente que está allí sin poder hacer otra cosa que esperar. No creo que a ninguna mujer embarazada de siete meses (o más) le apetezca estar tres horas de pie en una salita de espera, o a una mujer casi analfabeta dando la lata para que le ayuden a rellenar sus impresos, sólo por fastidiar a unos funcionarios. Y pensar eso es de estúpidos.

Yo no sé quién ha dicho que la Administración ha mejorado, pero visto lo visto, no me lo creo en absoluto.

23 Junio 2010

Tres chicas sentadas en las máquinas de hacer ejercicio para mayores, bebiendo de un par de litronas y esnifando lo que yo diría que eran rayas de cocaína. Ninguna tendría más de 18 años. A Thor no le han gustado; las ha mirado con desconfianza y se ha alejado de ellas todo lo que ha podido sin perder la ruta de paseo acostumbrada.

Una gitana cortando trozos de romero del pequeño romeral que hay a un lado del parque. Llevaba ya una cantidad respetable de ramas en la bolsa. Cuando me ha visto pasar con Thor, ha intentado venderme una a cambio de la buenaventura.

Dos ancianos cotorreando y bloqueando la puerta de acceso del parque. A uno le he oído decir al otro que tenía que irse, que su mujer lo estaba esperando para subir al tanatorio por la muerte de un vecino. El otro le ha contestado Pues nada, ya nos veremos, y que lo de tu vecino no sea nada grave.

20 Abril 2010

En anteriores episodios hablaba de la familia de mi padre; o más concretamente, de las hermanas de mi padre (al hermano de mi padre no lo meto en el saco que es un sol de hombre). Pues hoy toca hablar del otro lado, es decir, de la familia de mi madre, en particular de su único hermano.

El hermano de mi madre es el equivalente a una arpía pero en hombre con panza.

La relación con el hermano de mi madre, y por extensión con su familia (exceptuando a mi primo, que es otro amor de criatura) está tensa por motivos que hoy no procede contar. Pero lo de hoy es la gota que colma el vaso. Ha estado esperando a que pasaran 30 años de la muerte de mi abuelo para, no pudiendo mi madre ya reclamar herencia por prescribir el plazo legal, escriturar la que fue la casa de mis abuelos a su nombre y al de su mujer. Y a mi madre que le den por culo, claro. El motivo por el cual mi tío ha podido hacer esto viene de lejos, al parecer tiene que ver con que en la época en que mi abuelo arregló el tema de la herencia, los inmuebles sólo se podían poner legalmente a nombre de una persona, y el elegido fue mi tío.

Afortunadamente tenemos algo que puede salvar del atolladero a mi madre, al menos desde el punto de vista legal. Pero eso supone que ella le ponga un pleito, si la cosa va a malas, a mi tío. Y el disgusto que tiene la pobre ya no por la casa, sino por la traición, no se lo quita nadie.

Tengo unas ganas inmensas de comprarme un bate de aluminio.

18 Abril 2010

(Nota: si todavía no has leído la serie publicada hasta ahora de Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin:

  1. Ya estás tardando;
  2. No intentes entender el título de esta entrada).

Ayer sábado fue la boda de mi prima y, creo que por primera vez en mucho tiempo, ha sido una boda de las de ir a comer en lugar de a cenar. Claro que, por supuesto, hubo varios incidentes que la conviertieron en una Boda Cuasirroja... y no me refiero a la tormenta del sábado, que también influyó, pero no fue lo más destacable. Tampoco me refiero a Las Tres Arpías, que también estuvieron allí con cara de amargadas (bueno, menos la madre de la novia, que estaba bastante contenta). Tampoco tiene que ver con tipos sin formación musical cantando Las lluvias de Castamere, si bien la música ambiental de Luis Miguel durante la ceremonia poco tuvo que envidiar al evento ficticio del sr. Martin. Me refiero al cúmulo de pequeñeces que convirtieron un evento feliz y celebrable en... otra cosa.

Lo primero fue, por supuesto, llegar a la finca donde se celebraba. En principio, y en teoría, era una finca bastante conocida muy cerca de Chinchón. Lo cual, por supuesto, nos hizo pensar que camino a Chinchón veríamos los carteles indicando el desvío para entrar a la misma.

Y los vimos, por supuesto. Lo que no imaginábamos era que, viendo el primer cartel entre la carretera y un camino de cabras, tendríamos que tomar el camino de cabras. Así que nos pasamos de largo, claro.

Después de varias vueltas intentando hacer un cambio de sentido, y de pasar de largo un segundo cartel con un segundo camino de cabras, conseguimos llegar al camino original y entrar a la finca para dejar el coche en el aparcamiento (donde aparcamiento significa ensanchamiento del camino de cabras donde puedes divertirte haciendo derrapaje en el barro; y lo de barro no es casual, no... con la lluvia del sábado, aquello parecía un ring de lucha en el barro pero sin luchadoras en bikini).

En fin, que aquello no presagiaba nada bueno. Menos mal que al final mi tío, mi tía y mi prima junto con su pareja decidieron ignorar los desencuentros con Las Tres Arpías y acudir a la boda. Mi primo no; ese dijo bien clarito que a él no se le había perdido nada allí, así que no le vi. Y afortunadamente también fueron mis padres, mi hermano y Ki. Naturalmente, hicimos corrillo nada más llegar y vernos, y allá que le dieran al resto con queso. Menos mi madre, claro... que se fue de misión scout a buscar dónde estaban los baños. Porque, obviamente, en medio de la carpa instalada para la ocasión no estaban. Así fue como descubrimos que los baños estaban a un ratito andando por entre plantas frondosas y cenadores que probablemente en condiciones meteorológicas favorables constituirían un lugar de ensueño, pero que bajo la lluvia y el cielo plomizo asemejaban Vietnam en pleno monzón. Claro que la frondosidad fue un punto a favor para aquellos que no podían esperar lo suficiente como para llegar a los baños, todo hay que decirlo. Que haberlos, los hubo... tanto pillados in fraganti como directamente confesos.

Tuvimos que esperar aún un buen rato hasta que llegó la novia, en el coche tuneao de su hermano (quedaba muy curiosa la combinación de lazos blancos y tuning en el coche de mi primo, hay que reconocer la originalidad). Afortunadamente no llovió durante el tiempo de espera y la llegada de la novia al sitio de casarse... al cual no puedo llamar altar, ya que fue una boda 100% civil. Minipunto a favor de los desposados, por cierto... aunque las bodas religiosas tienen su aquel, que consiste básicamente en que Ki y yo normalmente nos escapamos de la iglesia para esperar cómodamente tomando una caña en cualquier tasca cercana. Si bien en este caso de boda civil, como me recalcó mi prima (abogada para más señas), la oficiante de ceremonias tenía de concejala lo que nosotras de monjas.

El caso es que durante la ceremonia ya se puso a llover, con lo que todo el mundo se acabó escondiendo bajo el porche de la carpa. Tampoco es que pasara nada malo... pero claro, eso obligaba a prestar más atención a la ceremonia. Yo sin duda, de la ceremonia en sí misma, me quedo con la diadema-pamela de otra de mis primas y con el poema que una amiga de mi prima la novia escribió para ella y para su cuasimarido y que leyó libre y voluntariamente justo antes de la entrega de los anillos. No lo recuerdo completo, pero sí se me han quedado grabados en la mente los versos amor atómico eléctrico y catarsis quimérica. Junto con la etiqueta de gafapasta que le puse mentalmente a la moza, claro. Esa muchacha hubiera sido capaz de hacer un poema digno de G. Sanz.

A estas alturas estábamos todos helados de frío, así que no hizo ni falta que nos dijeran que ya podíamos entrar a la carpa: nos abalanzamos al interior (más concretamente hacia las estufas) como hienas a la carroña. Y aquí empezó el desfile de sillas, mesas y camareros sirviendo bebidas.

Sí, he dicho bebidas. Porque, a estas alturas, estábamos como pirañas con el estómago rugiente. Pero la comida no llegaba. Bebida sí, la que quisieras... si es que querías llenar la vejiga e ir después nadando hasta los baños o el seto más cercano. Pero comida, lo que se dice comida, tardó en salir.

Y lo primero que salió, con buen criterio desde mi punto de vista, fue la comida de los niños. Que consistió básicamente en una mesa especial para ellos llena de pulgas de jamón serrano, patatas fritas, ketchup y gusanitos. Por supuesto, también hay que decir que bastantes adultos, y para más inri la mayoría de ellos padres de los pequeños, saquearon sin compasión la mesa de los niños. Aquí ya empezó la matanza por el sustento. Porque, cuando por enésima vez salieron los camareros de la cocina con bandejas de bebida, juraría que vi burbujear el suelo bajo uno de los camareros, y que éste dio un traspiés... no por pérdida de equilibrio sino porque, de pura hambre, las pirañas los invitados le habían devorado una pierna. Creo que fue entonces cuando se disparó la Alarma Boda Roja en los camareros y decidieron sacar algo de comer, por si así podían salvar sus vidas.

Para cuando salieron las primeras bandejas del primer tipo de canapé, vi cómo a dos de los camareros les robaron la bandeja. Literalmente. Y eso sucedió durante toda la tarde; y lo sé porque nuestra mesa, que era la más alejada de la de los novios, se vio severamente perjudicada.

Claro que en nuestra mesa también estuvieron sentadas dos de Las Tres Arpías. Calladas como muertas y con cara de amargadas, supongo que por el hecho de tener que compartir mesa con la plebe como nosotros. Es más, hice una foto a mi padre junto con mi tío y ellas dos y es para ver las caras. Son un poema.

Del resto ni hablo. Ambiente, lo que se dice ambiente, no hubo. Malas caras, por parte de Las Tres Arpías, de esas sí tuvimos las que quisimos. Bailar... bueno, lo que quisimos, que tampoco fue gran cosa. Y por supuesto, en cuanto mi tío dijo que se iba (mi prima y su pareja habían venido con ellos, y habían quedado por la noche para cenar) nosotros también hicimos desbandada en masa.

Vamos, que volvimos por la noche a casa con más hambre que el perro de un ciego. De hecho Ki y yo salimos sólo para cenar y despejarnos de tanto ruido acumulado en los oídos.

Creo que es la primera boda a la que asisto en la que no sólo no se pasaron con la comida, sino que los camareros corrieron riesgo severo de ser devorados vivos.

9 Abril 2010

Hoy me siento bien. Supongo que es porque esta tarde me voy de fin de semana rural con un montón de amigos, para la celebración conjunta de cumpleaños de Ki, Noisecell y Sr. Ate. Me va a tocar correr un poco hoy, porque a la que salga del trabajo toca comer, sacar a pasear a Thor, meter la mochila y las cosas que tengo guardadas para el fin de semana, y corriendo a casa de Ki a cargar con parte de la comida en el maletero.

Creo que nos hemos pasado un poco a la hora de comprar comida. Sí, ya sé que seremos once personas, pero aun así.

Por lo demás, seguimos como siempre. Seguimos sin cobrar en la empresa, seguimos sin recibir explicaciones por parte de gerencia, seguimos sufriendo exigencias por parte de gerencia. Eso sí, el asesoramiento profesional está en curso. Ya contaré más novedades a medida que vayan surgiendo, pero de momento sólo puedo decir que el martes que viene va a ser clave.

De momento voy a pasármelo bien este fin de semana, a desconectar cosa mala, y a vivir que son dos días. Cuando regrese, el domingo por la tarde, ya tendré tiempo de preocuparme por el proyecto fin de carrera, estudiar lo que me queda, el asesoramiento legal, la búsqueda de empleo y las nóminas que no me pagan.

Ahora toca sentirse bien.

Muse - Feeling Good

Birds flying high you know how I feel
Sun in the sky you know how I feel
Breeze driftin' on by you know how I feel

It's a new dawn
It's a new day
It's a new life
For me
And I'm feeling good

Fish in the sea you know how I feel
River running free you know how I feel
Blossom in the trees you know how I feel

It's a new dawn
It's a new day
It's a new life
For me
And I'm feeling good

Dragonfly out in the sun you know what I mean, don't you know
Butterflies all havin' fun you know what I mean
Sleep in peace when day is done
And this old world is a new world
And a bold world
For me

Stars when you shine you know how I feel
Scent of the pine you know how I feel
Yeah freedom is mine and I know how I feel

It's a new dawn
It's a new day
It's a new life
For me

And I'm feeling good

(Nota: ya sé que la canción original no es de Muse, pero me gusta la versión que hacen).

15 Marzo 2010

Si fuera buena, quiero decir. Una buena persona habría hecho de tripas corazón y hubiera llamado, aunque al otro lado no lo merecieran.

Pero, como soy maligna, he decidido pagar con la misma moneda. Y, en el hipotético y bastante remoto (también hay que decirlo) caso de ser llamada por aquellos a los que debería haber llamado este fin de semana, les devolveré la hora que me tuvieron esperando, más la hora y media de pasmo creciente, haciendo que ellos también pierdan su tiempo.

Ya sé que es infantil y absurdo. Pero es sólo por chinchar, aunque las posibilidades sean remotas.

Malosa que es una }:-)

4 Marzo 2010

Hay últimamente una campaña buenrollista universal (y me vais a perdonar que me autocite, pero el blog es de los Primigenios y me lo follo cuando me dan permiso) para pedirnos a todos consumo hasta morir. Que es, básicamente, lo que se venía haciendo antes de la crisis. Motivo por el cual, obviamente, las críticas no se han hecho esperar. Y con razón, oiga. Y con razón.

Lo del optimismo no me parece mala idea, ojo. Decir a los ciudadanos que bueno, que la situación tiene mala pinta, obviamente, pero que de pozos peores se ha salido, no es algo malo ni censurable. El problema está en el optimismo ciego, en el engaño descarado (tú consumes y yo me forro) y en ocultar la realidad, que es la que es.

Yo ahora mismo reconozco que no estoy en un momento especialmente boyante de optimismo. Estamos a 4 de marzo y todavía no he cobrado la nómina de febrero; bueno, ni yo, ni nadie en la empresa. Nadie aquí nos ha dicho nada a título oficial, pero extraoficialmente sé que esto se puede demorar mucho, y nada garantiza que cobremos antes de marzo. Si cobramos, que eso también está por ver.

No es por ponerme agorera, ojo. Los golpes se pueden esquivar. Y, si no lo consigues, pues te levantas del suelo. Eso lo llevamos haciendo los humanos desde que el mundo es mundo e incluso puede que desde antes. De momento, lo que la mayoría estamos haciendo en la empresa es buscar trabajo alternativo en cualquier otro lugar.

Aunque viendo el tipo de directivos que hay en algunas empresas (supuestamente las más importantes) y el tipo de patronal que tenemos, como que me da un poco de yuyu pensar en mi futuro laboral. Quizá debería convertirme en bicho bola (frase cortesía de una compañera de trabajo de Ki) y acurrucarme en el suelo xD

2 Marzo 2010

Yo lo siento mucho, pero no puedo fiarme de una campaña buenrollista que en el fondo está orquestada por los de siempre. El marketing es lo que es, y me parece legítimo que haya quien anime a la gente a consumir, pero hay que ser un caradura para disfrazar una campaña de marketing puro y duro de campaña social. No tengo nada en contra del marketing, pero sí de los cabrones que engañan y se aprovechan de la situación de la gente.

No puedo por tanto apoyar una campaña que en el fondo es un paga los platos rotos por otros y además siéntete culpable. ¿Quién va a sufrir más la subida del IVA? ¿Quién está cobrando menos en neto, por la subida de la retención del IRPF y la congelación salarial (que como mucho subirán los sueldos este mes un 1%, si es que suben, y eso para quien tiene empleo)? ¿Por qué tengo yo como ciudadana media que sentirme culpable de la situación, cuando estoy consumiendo lo que puedo, es decir, poco o nada?

Así que me uno a la iniciativa de Mi Mesa Cojea (creo que la iniciativa es suya; que alguien me corrija si me equivoco, porfaplís) y que ya seguimos muchos (ver el final del último enlace para más información).

Sobre El tablón naranja

Algún día, mis pajaritas y yo dominaremos el mundo.


Cthulhu demands...

No al recorte en I+D

Mi biblioteca

Si quieres hacerme feliz y regalarme un libro, ya sabes... que sea alguno que no esté en esta lista

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